ME LLAMO KENAH SELLS. VIVO EN PARMA IDAHO. HACE 8 MESES ME SEPARE DE MI ESPOSO NORTEAMERICANO CON EL CUAL LLEVO UNA RELACION DE MAS DE 8 ANOS. LOS MOTIVOS FUERON LA POCA COMUNICACION ENTRE NOSOTROS. EL TIENE 3 HIJOS ADULTOS DE SU PRIMER MATRIMONIO TERMINADO EN DIVORCIO. NOS AMAMOS MUCHO PERO NUESTROS HIJOS LOS DE EL Y LA MIA, NO NOS HAN PERMITIDO RELACIONARNOS MAS Y MEJOR. MI ESPOSO JOHN TIENE UN SENTIMIENTO DE CULPA PORQUE HASTA LA FECHA SIGUE VIENDO A SUS HIJOS YA ADULTOS COMO NINOS E INCLUSIVE SIGUE BRINDANDOLES SU AYUDA Y APOYO ECONOMICO, CUANDO EL MENOR TIENE 23 ANOS. ME LASTIMA MUCHO QUE HAY DEMASIADOS PRIVILEGIOS PARA ELLOS Y A MI ME RESTRINGE EN GASTOS. YO LO AMO. APENAS VOLVIMOS PORQUE OPTAMOS QUE ESTAR JUNTOS ERA LO MEJOR. PERO SIGUEN EXISTIENDO LOS MISMO PROBLEMAS PASADOS. EL ATIENDE DEMASIADO A SUS HIJOS Y A MI COMO ESPOSA ME DEJA EN SEGUNDO PLAN. NO HABLAMOS MUCHO POR SU TRABAJO Y CUANDO LLEGA A CASA SE PEGA AL TELEVISOR. AHORA TENGO AL HIJO MENOR DE EL EN CASA. EL ES UN FLOJO Y USA MARIHUANA. YO PENSE ESTARIA POR UNOS DIAS PERO AHORA RESULTA QUE EL SE QUEDARA MAS TIEMPO. YO NO EXPONGO MIS SENTIMIENTOS CLARAMENTE A MI ESPOSO PORQUE NO QUIERO DAR MAS RAZONES PARA TENER PROBLEMAS CUANDO ACABAMOS DE VOLVER. PERO ME SIENTO INCOMODA. MI ESPOSO ESTA RESENTIDO CONMIGO POR NO SER MAS BUENA CON SU HIJO PERO TENGO 8 ANOS BATALLANDO CON SUS CONCHUDECES Y CON SU DEPENDENCIA CON EL PAPA. NECESITO UN CONSEJO PARA SALVAR MI MATRIMONIO. NO ME CASE PARA DIVORCIARME Y NECESITO AYUDA PARA RESCATAR LO QUE PARA MI ES IMPORTANTE: MI FAMILIA! LA QUE COMPUSIMOS ANOS ATRAS MI HIJA DE 15 ANOS, MI ESPOSO Y YO EN CASA.
Créeme que Kenah que te entiendo. Me llamo María y vivo una situación muy parecida. Soy el segundo matrimonio de mi esposo. De su matrimonio previo tiene un hijo de 29 (ya casado y con una nena), además de una hija de 24. Nostotros tenemos ya 17 años juntos y dos hijas una de casi 16 y otra de 11. Te puedo decir que ni el ni tú desean tirar a la basura esta vida juntos, pues a estas alturas todos deseamos estabilidad. Más ellos que ya vienen de un fracaso matrimonial previo. Es dificil mantener la armonia cuando se tienen a cuesta tantas vidas que no son la propias. Es verdad que lo hijos no dejan ser de hijos nunca, aqui la relación fragil es la de el matrimonio, pués a muchos papás le confunde el AYUDAR y el RESOLVER....Si el no te amara y deseara lo mismo que deseas tú de mantener unida a la familia y tener una vida plena familiar ya no estaría ahí, pero él tambien necesita y desea esa unión. Solo falta una BUENA COMUNICACION, ACUERDOS, INTERCAMBIO DE PUNTOS DE VISTA...no es fácil, pero es MUY POSIBLE SI HAY AMOR y por lo que entiendo ENTRE USTEDES LO HAY!!. . . Conciliar y entender que A LOS HIJOS DE LES BEDE AYUDAR MUCHO, PERO NO RESOLVERLES NUNCA!.. PUES LOS DAÑAMOS y se hacen más "comodos" yas que saben que todo les será resuelto....DEBES HACERLE ENTENDER Y SENTIR A TU ESPOSO QUE TU SÓLO LO TIENES A ÉL Y ÉL TE TIENE SOLO ATÍ . .. los hijos van de paso . .. YA LO VIVIMOS COMO HIJOS AHORA LO VIVIREMOS COMO PADRES. .. Y AL FINAL QUEDAMOS SOLOS. . .. . . AMBOS SE NECESITAN Y SE AMAN SOLO CONCILIEN SI???. . .. BENDICIONES A TODOS!
Cuatro pasos para solucionar los problemas Examine los cuatro pasos que se enumeran a continuación y observe de qué manera pueden ayudarle los principios bíblicos a resolver los problemas con amor y respeto. 1. Fije un momento para hablar del tema. “Para todo hay un tiempo señalado [...]; tiempo de callar y tiempo de hablar.” (Eclesiastés 3:1, 7.) Como vimos en la disputa reproducida arriba, algunos desacuerdos suscitan sentimientos muy intensos. Si eso ocurre, domínese y no discuta. Antes de que las emociones se desborden, deténgase y propóngale a su pareja hablar del asunto después. Evitará causarle mucho daño a su relación si toma en serio el siguiente consejo bíblico: “Comenzar una discusión es abrir una represa, antes que la pelea estalle, retírate” (Proverbios 17:14, Biblia de América). No obstante, también hay un “tiempo de hablar”. Como la mala hierba, los problemas crecen si no se les presta atención. Por consiguiente, no pase por alto la cuestión esperando a que desaparezca por sí sola. Si usted interrumpe una discusión, muéstrele respeto a su cónyuge fijando un momento no muy lejano para volver a hablar del asunto. Dar este paso les ayudará a ambos a actuar en armonía con el espíritu de esta exhortación bíblica: “Que no se ponga el sol estando ustedes en estado provocado” (Efesios 4:26). Por supuesto, entonces usted debe cumplir con su palabra. ¿POR QUÉ NO INTENTA ESTO? Acuerde con su cónyuge un tiempo fijo todas las semanas para hablar de los problemas de la familia. Si les parece que les cuesta más controlarse en ciertos momentos del día —como al llegar a casa del trabajo o antes de comer—, no hablen de problemas en esas ocasiones y escojan una hora en la que crean que ambos estarán menos tensos. 2. Exprese su opinión con franqueza y respeto. “Hable verdad cada uno de ustedes con su prójimo”, aconseja Efesios 4:25. Y el prójimo más cercano de una persona casada es su cónyuge. Por lo tanto, sea franco y específico al expresarle sus sentimientos. Margareta, que lleva veintiséis años casada, dice lo siguiente: “De recién casada esperaba que, cuando surgía un problema, mi esposo supiera sin más cómo me sentía. Aprendí que eso no es realista, y ahora trato de expresarle claramente mis ideas y sentimientos”. Recuerde que su objetivo al hablar de un problema no es ganar una batalla ni vencer a un enemigo, sino que su cónyuge sepa lo que usted piensa. Para lograrlo, indique cuál cree que es el problema, luego indique cuándo surge y, por último, exprese cómo le hace sentir. Por ejemplo, si le molesta que su cónyuge lo deje todo en cualquier sitio, podría decirle con respeto: “Cuando dejas la ropa en el suelo al llegar del trabajo [aclarando así cuál es el problema y cuándo surge], siento que no valoras todo lo que hago por mantener la casa ordenada [explicando así cómo se siente al respecto]”. Luego sugiérale con tacto una solución al problema. ¿POR QUÉ NO INTENTA ESTO? A fin de tener las ideas claras antes de hablar con su cónyuge, escriba cuál cree que es el problema y cómo le gustaría que se resolviera. 3. Escuche a su cónyuge y procure comprender sus sentimientos. El discípulo Santiago escribió que el cristiano debe ser “presto en cuanto a oír, lento en cuanto a hablar, lento en cuanto a ira” (Santiago 1:19). Pocas cosas causan más desdicha en un matrimonio que el sentimiento de que el otro no entiende cómo uno se siente ante un problema en particular. Por eso, ¡determínese a no darle esa impresión a su cónyuge! (Mateo 7:12.) Wolfgang, que lleva casado treinta y cinco años, comenta: “Hablar de problemas me pone tenso, sobre todo cuando me parece que mi esposa no entiende lo que pienso”. Dianna, que ya ha cumplido veinte años de casada, reconoce: “A menudo le reprocho a mi marido que realmente no me escucha cuando hablamos de nuestros problemas”. ¿Cómo puede usted derribar esta barrera? No suponga que ya sabe lo que su pareja piensa o siente. “Por la presunción solo se ocasiona una lucha, pero con los que consultan juntos hay sabiduría”, señala la Palabra de Dios (Proverbios 13:10). Respete la dignidad de su cónyuge dándole la oportunidad de que exprese su opinión sin interrupciones. Luego, para asegurarse de que le ha comprendido bien, dígale con sus propias palabras lo que usted entendió. Claro está, no le hable con sarcasmo ni agresividad. Permita que le corrija si hubo algo que no captó bien. En vez de dominar la conversación, túrnese con su pareja en el uso de la palabra hasta que ambos entiendan lo que piensa y siente el otro sobre el asunto. Es cierto que se necesita humildad y paciencia para escuchar atentamente a su cónyuge y procurar entender su opinión. Pero si usted lo honra de esa forma, será más probable que él o ella haga lo mismo con usted (Mateo 7:2; Romanos 12:10). ¿POR QUÉ NO INTENTA ESTO? Cuando trate de hacerle ver a su cónyuge que usted entiende lo que él o ella piensa, no repita sus comentarios como un loro. Póngase en su lugar y procure expresar lo que, a su juicio, piensa y siente su pareja (1 Pedro 3:8). 4. Acuerden una solución. “Mejores son dos que uno, porque tienen buen galardón por su duro trabajo. Pues si uno de ellos cae, el otro puede levantar a su socio.” (Eclesiastés 4:9, 10.) Es muy difícil que los problemas maritales se arreglen sin la colaboración y el apoyo mutuo de los cónyuges. Es verdad que Jehová ha nombrado al esposo cabeza de familia (1 Corintios 11:3; Efesios 5:23). Pero eso no le da derecho a ser un dictador. El esposo prudente no toma decisiones arbitrarias. David, que lleva veinte años casado, dice: “Busco algo en lo que estemos de acuerdo y trato de tomar una decisión que ambos podamos apoyar”. Tras siete años de matrimonio, Tanya comenta: “No se trata de quién tiene razón o no. A veces solo tenemos distintas opiniones sobre cómo resolver un problema. He comprobado que la clave es ser razonable y flexible”. ¿POR QUÉ NO INTENTA ESTO? Fomente un espíritu de equipo escribiendo junto con su cónyuge todas las soluciones que se les ocurran. Cuando se les acaben las ideas, repasen la lista y pongan en práctica la opción que a los dos les parezca bien. Luego, fijen un momento no muy lejano para ver si en realidad se hizo lo acordado y si surtió efecto. La unión hace la fuerza Jesús comparó el matrimonio a un yugo (Mateo 19:6). Un yugo es una barra de madera a la que se sujetan dos animales para que trabajen juntos. Si estos no cooperan, no podrán hacer mucho, y el yugo les irritará el cuello. Pero si trabajan juntos, podrán realizar tareas agotadoras, como arrastrar pesadas cargas o arar un campo. De manera parecida, el yugo marital puede irritar a los cónyuges que no trabajan en equipo. Pero si aprenden a colaborar el uno con el otro, pueden solucionar casi cualquier problema y lograr mucho. Un hombre felizmente casado de nombre Kalala resume así la cuestión: “En estos veinticinco años, mi esposa y yo hemos resuelto nuestros problemas hablando con franqueza, poniéndonos en el lugar del otro, pidiéndole a Jehová su ayuda y aplicando los principios bíblicos”. ¿Por qué no trata usted de hacer lo mismo? revoluda@msn.com
HOLA MI NOMBRE ES BETY, RESPECTO A TU SITUACIÓN, HE VIVIDO DE CERCA UNA SITUACIÓN SIMILAR A LA TUYA Y PIENSO QUE LO QUE DEBEN DE HACER TÚ Y TU ESPOSO ES TENER MUCHA COMUNICACION Y QUE ESA COMUNICACION SEA SINCERA, QUE REALMENTE SE DIGAN LO QUE QUIEREN Y SIENTEN, CLARO USANDO LAS PALABRAS ADECUADAS PARA NO HERIRSE. PRIMERO QUE NADA DEBEN DE TENER BIEN CLARO SI QUIEREN O NO SALVAR SU MATRIMONIO, PORQUE SI UNA DE LAS PARTES NO QUIERE Y MUCHO MENOS LO DICE VA A SER IMPOSIBLE SALVAR LA RELACION, RECUERDA QUE UN MATRIMONIO ES DE DOS. POSTERIORMENTE DEBES DE HACERLE ENTENDER LA RELACION QUE TIENE ÉL CON SUS HIJOS, PORQUE LOS HIJOS SOLO ESTAN DE PASO Y HAY QUE DEJARLOS QUE RESUELVAN SUS PROPIOS PROBLEMAS, A UNO COMO PADRE NOS TOCA FORJARLES LOS VALORES FAMILIARES QUE SE DEBEN DE TENER Y ALGO MUY IMPORTANTE DARLE LAS ARMAS O HERRAMIENTAS NECESARIAS PARA QUE EN ALGUN MOMENTO DE SU VIDA ELLOS RESUELVAN SUS PROPIOS PROBLEMAS Y NO QUE NOSOTROS COMO PADRES DEBAMOS RESOLVERSELOS, YA QUE AL FINAL DE CUENTA LO UNICO QUE ESTAMOS HACIENDO ES DAÑANDO A NUESTROS PROPIOS HIJOS Y HACIENDOLOS UNOS INUTILES. ESTOY A TUS ORDENES EN celebear@hotmail.com49DYLUD
Como hija de padre divorciado y viuda de mi esposo con dos divorcios e hijos de ambos divorcios anteriores, sé cómo sienten los hombres respecto a sus hijos de matrimonios anteriores. Mi padre falleció cuando teníamos 42,50 y 52 años respectivamente. Hasta entonces nos veía como hijos de 10 años, creo que por un sentimiento de culpa de no vivenciar diariamente nuestra crianza. Con mi esposo sucedió lo mismo. Aún cuando sus hijos eran adultos, con familia propia, el mayor con un excelente trabajo pero con deudas a causa de su adicción al juego, siempre se privó de cosas que quedaron para disfrutar más adelante ( viajes, paseos, cambiar el coche, mejorar la casa) para poder ayudarlos. Cuando nos enamoramos de un hombre que ya tiene hijos de una relación anterior, debemos recordar y hacerles saber a nuestros compañeros, que nos enamoramos la pareja, los hijos no se enamoran de la/el compañero nuevo. Y la mayoría de las veces , aún siendo adultos, los hijos son cariñosamente déspotas, intentando abrir alguna fisura en la relación de la nueva pareja. Creo que en ésta primera etapa de reconciliación, vas a tener que hacer la vista gorda en muchas cosas y en ocasiones tranzar. Cuando sientas que llegó el momento de hablar, plantearle el tema a tu esposo, porque al final, él mismo se va a hacer mayor y cuando necesite al compañero fiel y leal que no abandone el barco cuando éste se hunde, lamentablemente no va a ser el hijo o los hijos quienes permanezcan junto a él. Te deseo suerte y mucha paciencia. Cuando te entren ganas de discutir es preferible que salgas a hacer una caminata, alejarte por unos momentos, y si no es posible, entonces ponte un buche de agua en la boca y manténlo o cámbialo si es necesario para no tener oportunidad de contestar o discutir.
Me intereso el tema , aún cuando parece ser de mucha data y no se tiene información de retroalimentación de cómo le fue con las sugerencias y ¿cuales puso en práctica? Como aportar?, poco parece que todo está escrito, pero recalcaría que la situación no debe ser vista desde el punto económico de la restricción de gastos que anota la consultante. Debe verse desde la dignidad humana y por ninguna razón se debe permitir que las circunstancias nos lleven al menoscabo de esa dignidad de alguno de los cónyuges, y no se debe callar, se debe proceder con serenidad y con plena certeza, para no ser cómplice, al callar y permitir que se nos hagan daño. El hogar es el territorio de la esposa, y en ese territorio hay normas, ordenanzas, que se deben cumplir para mantener la armonía, pero estas nacen de un acuerdo en consenso de la pareja; esto debe estar claro para manejar los casos particulares de cada uno de los hijos sean bebes o adultos mayores con problemas de evasión de responsabilidades. La tolerancia, el amor, no se deben confundir con la alcahuetería y permisividad que llevan a nuestros hijos a la delincuencia, a ser seres antisociales y hasta delincuentes. Hay que definir nuestros sentimientos y dar el lugar que corresponde a cada relación sentimental, la de hijos tiene su lugar, la de esposos tiene otro lugar y la de amigos el suyo, etc., etc. luisesanchezr@yahoo.es
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