El Cereal desmiente la Ingesta diaria de Grasa Recomendada; ya que satisface adecuadamente la tasa de Hidratos de Carbono y Proteínas, demostrando la enorme desproporción de Grasa recomendada.
Si tomamos la composición porcentual del Trigo Integral como cereal tipo, base alimenticia de millones de personas, vemos que su ¡natural composición! desmiente la exagerada tasa diaria de grasa oficialmente recomendada. Que hoy se estima en una ingesta del 30% del total de kcal ingeridas. Ya que su composición viene a aportar adecuada y aproximadamente un 75% de Hidratos de Carbono, un 8% de Proteínas y un 2% de grasa (El Pan Integral aportaría un 50% de HC). Lo que unido a una pequeña ingesta cárnica, como omnívoros que somos, elevaría la ingesta diaria total de Proteína vegetal y animal hasta un 10 o 12%, y la de grasa total hasta un 5% aprox. Pero al no atender a esta referencia biológica y elevar por ello la ingesta diaria del natural 5% de grasas, muy por encima hasta el 30%, saturamos pues el organismo predisponiéndolo al padecimiento de enfermedades vasculares, reumáticas y de etiología desconocida, etc. Además de elevar en consecuencia la ingesta diaria de calorías muy por encima de lo que ya muchos estudios científicos recomiendan.
Lo anteriormente expuesto, también pone de relieve, que los alimentos de origen animal al superar ese 5% de grasa no son adecuados para el consumo omnivoro/humano sino como complemento en pequeña medida. Y que por tanto, nunca pueden constituir la base alimenticia humana; aunque se atribuya al consumo cárnico la gran y rápida evolución del intelecto humano. Pero se obvia irresponsablemente (como no podía ser menos debido a las consecuencias de tal alimentación animal) que ello estimula demasiado la actitud consumista y competitiva/depredadora de las personas; haciéndolas demasiado egoístas, egocentristas, reduccionistas y capitalistas-darwinistas. Todo lo cual ha contribuido a una excesiva expansión demográfica, cultural, política, ética y ciencias sin conciencia, que asolan el planeta y han degradado profundamente al género humano. Ya que nuestra fisiología alimentaria contribuye a formar significativamente nuestra fisiopsicología y su expresiones humanas individuales y sociales.
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